Caja de Pandora

Puertas afuera

Ayer fue un día atípico y para recordar. No comenzó como todos, a las 00:00  se inicia mi jornada laboral (no piensen mal). Se me venía un trabajo que llevaba meses en carpeta y su ejecución era crítica. Está demás decir que estaba nervioso. Sin embargo, luego de 7 horas, me pude ir a dormir sabiendo que todo había resultado bien. Como podrán imaginar, intentar quedarse dormido a las 7am cuando toda la gente en el edificio se está levantando -y por ende, metiendo ruido- es un tanto complicado. Aun así lo logré. Aunque no por mucho, pues a medio día ya estaba despierto otra vez.

Aprovechando que era “temprano” me preparé para ir al centro a hacer trámites que en un día normal no podría, ya que en la oficina no me esperarían sino hasta avanzada la tarde. Me duché, organicé los papeles que debía llevar y partí. Ahora, no sé si fue el sueño, las pocas horas dormidas, el trasnoche, nerviosismo remanente, el apuro o que se yo, pero mientras le di el tirón a la puerta para cerrarla me vino un pensamiento paralizante. No me podía mover y veía inevitable mi destino. ¡Cerré la puerta y había olvidado mis llaves adentro! Sentí como mi corazón dejó de latir por un instante. Chambón yo. Agarré el pomo de la puerta para comprobar que estuviera cerrada. Lamentablemente sí. Pensé ¿qué hago ahora? ¿hago mis trámites o busco la forma de abrir la puerta a como dé lugar? Opté por lo segundo. Revisé mis bolsillos y billetera en busca de algo que pudiese servir. Comprobé que las películas te venden una mentira, no pude abrir mi puerta utilizando una credencial plástica. 🙁 Resignado fui a conserjería a pedir el dato de un cerrajero. Afortunadamente me dieron uno y éste vendría enseguida (les paso el dato Aberturas Cárcamo). Quince minutos después (nota mental: que fácil es abrir una puerta sin seguro) estaba adentro de mi departamento. Pasó el susto y regresó la calma. Mi corazón podía seguir latiendo normalmente.

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Caja de Pandora, Inmortalidad del Cangrejo

Valparaíso querido

Hoy me enteré de una tragedia. Esta madrugada ocurrió un incendio en la iglesia San Francisco, en el cerro Barón, Valparaíso. Me afecta porque una linda etapa de mi vida ocurrió en esa ciudad. Viví varios años allí y mantengo lindos recuerdos de la ciudad puerto.

Valparaíso es una ciudad que amas u odias, pero no te deja indiferente. Amarla no es sencillo, se le critica que es sucia y peligrosa. Sin embargo, entre calles y cerros guarda una magia. Un encanto. Es la Joya del Pacífico como popularizó Lucho Barrios. Sus casas pintorescas que bañas los muchos cerros que lo conforman. Esas escaleras eternas para llegar a tu destino, ¿cómo no quererlas? También están los ascensores, los pocos que aún funcionan. La brisa marina junto con el ruido de las olas. Son muchas cosas que hacen de Valparaíso esa espléndida ciudad.

La variedad de gente que puedes encontrar en Valpo, la hacen una ciudad cosmopolita. Gracias a su calidad de puerto, con los muchos barcos -de todo tipo- que llegan y sus turistas, mezclados con la enorme cantidad de estudiantes -yo fui uno de esos- añaden otro ingrediente a esa mezcla cultural de la ciudad.

Como homenaje quiero dejarles este video que encontré donde se aprecia Valparaíso desde ángulos pocos vistos.

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