Inmortalidad del Cangrejo

Ruta Sin Sentido

El automóvil ha sido un mal necesario. He dejado de lado el transporte público -micro y metro- en favor de mi vehículo cuando hago el trayecto hacia y desde el trabajo. Me demoro más, sí. Pero es más cómodo y menos sufrido que ir apretado como en lata de sardinas y tener que afirmarse cada vez que se frena bruscamente. Ahora, por qué digo mal necesario, pues porque sé que no ayuda a la descongestión y descontaminación. Sin embargo, la cantidad de vehículos nuevos que hay año a año tampoco ayuda. Aun cuando el precio de la gasolina se incrementa.

Mis recorridos son sencillos. Trato de usar avenidas principales, de gran afluencia de vehículos. En teoría son las mejores. Eso en teoría. En la práctica es muy común encontrarse con atochamientos gigantescos en esas avenidas. Muchas veces sin explicación a la vista. No se aprecian accidentes o algún vehículo policial ni ambulancia, que indiquen algo inusual. Aunque muchas veces los accidentes se encuentran a la vuelta de la esquina y uno puede estar sufriendo las consecuencias de atochamiento de aquellos conductores que intentan virar. Pero ¿y si la causa son esos mismos conductores que quieren virar?

Una calle, un sentido

Un escenario típico es el siguiente: vas de lo mejor en una avenida importante -doble sentido- por la pista de la izquierda, la que debiese ser rápida. Sin embargo, debes detenerte por el vehículo de adelante y comienzas a ver como los autos a tu derecha pasan. Te preguntas qué pasó. No hay explicación aparente para eso. ¿Cómo puede ser que la pista rápida sea la más lenta? Fácil. Más adelante, hay un conductor que intenta virar a la izquierda, atravesando la calsada en sentido contrario. Debido al flujo vehicular, le toma varios segundos encontrar el momento adecuado para atravesarse (cual Frogger), mientras detrás de él se comienza a generar una fila de autos que deben esperar ya que tienen el paso obstruido.

Otro caso: vas por una calle secundaria y llegas a un cruce que intersecta una calle principal. Para tu mala suerte es doble sentido y tienes un signo ceda el paso. Entonces debes esperar y mirar cuidadosamente a ambos lados. Esperar a que los planetas se alineen y tener suerte para poder cruzar. Mientras tanto, la gente atrás tuyo se impacienta.

Entonces chao calles doble sentido. Son las causantes de muchos tacos. La solución va por simplificar las cosas. Una calle, un sentido.
Como alternativa, se puede prohibir virar a la izquierda en una calle doble vía. Obligando a los conductores a virar a la derecha (3 veces) en la calle siguiente. Pero creo que esto no lo haría mucha gente. Además, muchos lo encontrarían absurdo y virarían a la izquierda de cualquier forma, pues sería más sencillo.

Planificando con el bolsillo

Un calle, un sentido. ¿Es realmente una solución viable? Yo creo que sí. En Chile mayoritariamente tenemos un trazado de calles tipo cuadrícula o tablero de ajedrez. Hay excepciones a la regla, como calles que bordean un río o cerro. Entonces, ya que el tramado es simple, las calles también debiesen serlo. Estructurar calles alternadas ordena las cosas. Sabes que sí ahora no puedes virar a la derecha, en la siguiente calle sí podrás. La razón de ser de las calles doble sentido, es para abaratar costos. No hay otra razón. Quieres llegar a un nuevo lugar y para ahorrar haces sólo 1 calle y con doble tránsito. En el corto plazo es una buena solución. Sin embargo, no lo es a largo plazo. A medida que vaya creciendo el flujo de autos por el lugar, la calle irá colapsando.
Si quienes toman las decisiones pensaran a largo plazo. Si hubiesen unos estudios de vialidad y estimaciones de crecimientos adecuadas, creo que lo económico pasaría a segundo plano. La eficiencia de un proyecto vial debiese verse por cifras viales y no por económicas.

¿Y tú, qué opinas?

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