Inmortalidad del Cangrejo

Hablar a insultos

Huevón, culiao, weón, mierda. Son parte del pan de cada día en nuestro lenguaje. No podemos expresarnos sin emplear alguno de estos u otros insultos. Desde el ámbito informal entre amigos hasta en reuniones laborales. Están tan arraigados, que los decimos sin pensar.

En todo lugar, a cada momento

El uso de insultos, o garabatos, para expresarnos ha llegado a tal punto que muchas veces los usamos como comodín. Reemplaza palabras a destajo. El castellano es un idioma rico en palabras. Tiene muchas palabras (no sé cuantas) y creo que solo usamos un subconjunto pequeño. Entonces, si tenemos muchas palabras, ¿por qué usamos tan pocas? ¿por qué usamos garabatos como cualquier cosa?

Me considero alguien que no abusa de los garabatos. Los utilizo principalmente cuando me encuentro con amigos, en un carrete pasándolo bien. Nunca en circunstancias de trabajo o profesionales. Considero que es mal visto y mala educación. Sin embargo, hay situaciones donde el garabato es casi un deber. Cuando estás ofuscado y estresado, un buen garabato te ayuda a soltarte. Soltar un buen rosario es justo y necesario de vez en cuando. Por otro lado, en momentos de ira, confrontación donde hay violencia física y verbal, los garabatos son la esencia misma de cada discurso contra tu adversario. En dichas situacion lo anormal es escuchar palabras cultas (aunque no menos agresivas).

El weon weon, weon

Con el pasar de los años, el uso cotidiano de garabatos ha mermado su poder ofensivo. El encabezado es la frase insignia de ésto. Aquella que representa la versatilidad de un garabato dentro de una frase. Sin embargo, en este contexto, la palabra huevon (weon) no califica como un insulto. De cualquier forma, lo que a mi me incomoda, es el uso excesivo de la palabra. Esa falta de recursos. ¿Será que la disminución de nuestro vocabulario es un reflejo de la decadencia de la sociedad? ¿Somos menos cultos?

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