Inmortalidad del Cangrejo

Deber cívico

Hoy he cumplido con un deber cívico, fui a votar.Mesas Votacion

Obligación vs Responsabilidad

Yo nunca me inscribí en el registro electoral. Nunca me sentí motivado por cumplir con ese deber. Como muchos jóvenes no me sentía representado por la política ni me interesaban los temas que se discutían. Un poco de rebeldía adolescente que se mantuvo en el tiempo. De seguro porque no me gustaba la idea de tener que hacer algo por obligación. aunque inscribirse para votar era voluntario.

Sin embargo, desde el año pasado y gracias a la reforma en la ley -que establece la inscripción automática y el voto voluntario– puedo ir a sufragar. Ya dejó de ser una obligación y no hay problemas por no hacerlo. Ya no hay que justificar inasistencia ni nada parecido. Ahora, si quieres votas. Y yo he decidido votar, lo he hecho en las 3 instancias desde entonces. Desde que ya no me imponen esa obligación no lo veo de manera tan negativa. Es más, ahora siento que es una responsabilidad. Esa modificación (voto voluntario) me produjo un cambio de switch, de conducta. No entiendo mucho de eso, pero lo veo como sicología inversa. Cuando te dicen que debes hacer algo, no te dan ganas. Te quitan esa obligación y ahora estás dispuesto a hacerlo.

Yo he asumido esa responsabilidad. El votar me da el poder -o la ilusión de poder- de cambiar las cosas. Es algo que hago con orgullo. Me siento parte de la sociedad y he dejado -en parte- esa rebeldía adolescente de no estar ahí con nada ni nadie. Estoy madurando… más vale tarde que nunca.

Experiencia

En las 3 ocasiones que he sufragado -munipales 2012, primarias presidenciales 2013 y presidenciales 2013- ha sido una experiencia positiva. Debo comenzar por decir que lo mejor es que el lugar de votación me queda cerca. Llego en unos minutos caminando. Es positivo porque creo que mucha gente no va a votar porque le da flojera y le queda lejos. No es mi caso. El otro aspecto favorable es que a la hora que he ido no hay mucha gente. A lo más 1 persona antes que yo. Eso lo hace expedito. Por lo que resumiendo, en 20 minutos voy, voto y vuelvo. Son dos aspectos que me facilitan mi labor cívica y me motivan para seguir haciéndolo.

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